El regalo de la fricción para fortalecernos
- Miguel Angel Cardona
- hace 3 días
- 2 Min. de lectura
Los diamantes no existirían sin la presión que los compacta.
Es algo de lo que escribí hace más de 3 años haciendo una metáfora del liderazgo a través de este tipo de piedras.
Los diamantes también se fortalecen y embellecen gracias a la fricción.
Su brillo y valor dependen de la constancia del pulimiento que va quitando impurezas y los hace más únicos.
Así como la fricción forma los diamantes también forma nuestras capacidades y nuestro carácter.
Un problema de dificultad creciente nos incomoda, y al mismo tiempo nos descubre la forma de ser más perserantes y recursivos.
La fricción también se presenta en forma de limitaciones.
No existirían las innovaciones que facilitan nuestra vida y nos sorprenden sin restricciones que retar.
Solo al preguntarnos ¿Qué pasaría si…? se expanden nuestros límites.
A Steve Jobs le dijeron que no se podía hacer un teléfono sin teclado, una restricción.
El genio fundador de Apple fue más allá y hoy vivimos en un mundo con el estándar que el soñó.
No existiría la disciplina que crea más logros sin la fricción que forma el carácter.
Obligar a nuestro cuerpo a seguir las instrucciones de nuestra mente para seguir un hábito saludable es duro.
La visión y el compromiso juntos son una ecuación poderosa para vencer la fricción y crecer como resultado.
En el deporte no existirían las grandes leyendas sino superaran la fricción de la conformidad.
Los grandes deportistas se exigen más allá de la norma. Enfrentan a la fricción de la comodidad o de otras prioridades para crecer más rápido y de forma más perdurable.
En conclusión, no existiría todo lo bello y bueno que tenemos.
No avanzaríamos tanto sin oposición que nos fortalezca.
Por eso a cada reto podemos decirle algo con seguridad:
"Bienvenido a mi vida, pues quiero el regalo de la fricción que me causarás, para con ello crecer más allá de lo imaginable".
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