Construye tu filosofía
- Miguel Angel Cardona
- 27 mar
- 1 Min. de lectura
La filosofía es nuestro propio código para navegar la realidad.
No son solo principios históricos. Los modelos e ideas antiguas nos sirven muchísimo para encontrar nuestros manual de operaciones.
Es muy importante que la filosofía tenga elementos que la hagan absolutamente personal.
Podemos empezar ese traje a la medida fijándonos en los siguientes elementos: Valores, experiencias y estándares.
Debemos explorar cuáles son nuestros principales valores. Y cada día debemos preguntarnos si estamos actuando conforme a ellos. En el momento que nos alejamos de esos valores, sentiremos una incomodidad muy clara. Los valores son en mucho sentido como nuestro verdadero norte. Cuando seguimos su dirección, nos sentimos alineados y fluimos de manera más fácil en nuestras acciones.
Nuestras experiencias también son excelentes fuentes de sabiduría. Cuando podemos evaluar lo que nos funciona y lo que no, empezamos a formar nuestro criterio. Entendemos cuáles son nuestras soluciones más efectivas a problemas.
Y finalmente, podemos definir reglas para nuestros hábitos diarios. Este concepto va de la mano con nuestros valores. Si sabemos que un valor clave es la salud, podemos ponernos la regla de pasar los primeros 30 minutos del día haciendo ejercicio. Podemos incluso fijar opciones para ejercicio en interiores o al aire libre, para que el clima no sea impedimento. De esa forma, la regla facilita el cumplimiento de hábitos.
Con esos tres elementos interactuando diariamente, se fortalece nuestra identidad y nuestra capacidad de tomar buenas decisiones.
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Imagen de morhamedufmg en Pixabay
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